En la primavera (nuestra) de 2019, Volkswagen presentaba su primer eléctrico de una nueva era (no el primero de su historia), el ID.3, en lo que se preanunciaba incluso como una submarca (ID) con su propio portfolio de productos. Bueno, la verdad es que por «errores propios y ajenos», tanto ID.3 como ID.4 y los que siguieron, no tuvieron el resultado comercial esperado. Quizás cierta apatía en sus diseños, una tecnología que no era de avanzada, además de factores externos como la avanzada china y la caída en el interés por los eléctricos a nivel mundial. De todos modos, se está revirtiendo, y los ID han repuntado bastante sus ventas en Europa.
Varios años después llegaría el «GTI» del ID.3, el GTX, sigla que desaparecerá en breve y el año pasado, finalmente, recibió una leve actualización, aunque no estética, lo que había ocurrido ya un año antes, de manera muy sutil. Ahora sí, la marca alemana prepara un restyling que afectará básicamente su sector frontal, lo habitual en estos casos. Pero no solo eso. Además, recibirá mejoras en su motor, que aunque no tendrá mayor potencia, al menos destacable, sí será mas eficiente y contará con mayor autonomía (+40 km) y mayor par motor.
El ID.3 pasado por este restyling, continuará por lo tanto con la plataforma MEB actual. No está tan claro si tendrá sucesor o directamente el próximo Golf 9 eléctrico será el encargado de tomar la posta. Cuando se presentó ID.3, era el sucesor eléctrico del Golf, pero las cosas han cambiado, y ahora se «da vuelta la torta». ¿Tiene sentido la convivencia de ID.3 y Golf ambos eléctricos en los próximos años? Para mí ninguna, en absoluto, pero es algo que tendrá definido Volkswagen. Sí tienen más sentido ID.4 e ID.5, además de los sucesores eléctricos de la Combi y el Passat, ID.Buzz e ID.7 respectivamente, ambos mostrados en varias ocasiones en Automotiva.






