Las automotrices «van y vienen». Todas, o casi todas. Avanzan en una dirección, retroceden, reconfiguran, cambian planes anunciados: casi un método de prueba y error. Y resulta lógico, en un mundo del automóvil tan cambiante, tan raro, tan desordenado. En parte por el avance chino, en parte por la prohibición 2035 para Europa de no eléctricos, y otras cuestiones. Mercedes-Benz había anunciado de manera anticipada el final de Clase A y B hace unos años (ver nota). Luego apareció una «luz al final del túnel» para una variante eléctrica (ver nota). Creo que, como ocurre con tantas automotrices, ni ellos mismos saben exactamente si habrá una nueva generación de Clase A y B.
Sí está confirmado que seguirán GLA y GLB como escalón de acceso a la gama Mercedes-Benz. En versiones eléctricas, infaltables, pero también híbridas. Ya casi no hay desarrollos térmicos puros; sí conjuntos híbridos. Por otro lado, el año pasado, Mercedes presentaba la nueva generación CLA, algo así como el sedán deportivo de la familia, que sí «tendría» futuro asegurado (ver nota). Y resulta importante en este caso ya que este nuevo GLA (el SUV de Clase A) que la marca está presentando, hereda sus motores, interiores, y plataforma, claro.
Arranca con 3 versiones eléctricas; GLA 200, con 224 CV y 400 km de autonomía, sigue el GLA 250+, con 272 CV y unos 600 km de alcance, y finalmente el más prestacional GLA 350 4Matic, con 2 motores, tracción integral y una potencia de 354 CV, con similar autonomía. Todos eléctricos. Más adelante, al igual que con CLA, llegarán motorizaciones híbridas, inevitables en la actualidad y -creo- por largos años. En principio 2, con el mismo 1.5 turbo como base y otro motor eléctrico de 30 HP, alcanzando potencias de 193 CV para el GLA 200 y 220 CV para el GLA 220. Seguramente serán versiones muy buscadas.
En lo que hace a su estética, su diseño, su aspecto, me parece hay un gran avance respecto al actual, con la nueva enorme parrilla ya vista en varios Mercedes pero, con una cola rara, sobre todo por su firma lumínica, muy original y distinta a la de sus parientes. Difícil de adivinar su origen desde atrás. De todos modos, un conjunto sobrio, original, quizás con poca apariencia premium. En el interior, la enorme pantalla que «devora todo a su paso» ya vista en algunos otros modelos de la marca. No me gusta para nada, además de la poca seguridad al tener que manipular todo o casi todo desde una pantalla, desviando necesariamente la atención. Y las salida de aire circulares, históricas en el modelo, que tampoco dan una apariencia premium. Llegará a Argentina. Como siempre, el mercado tendrá la última palabra.






