En cuestiones técnicas, en donde intervienen la física, la química, la matemática, y otras ciencias exactas, no hay mucho para discutir. Y técnicamente hay cuestiones posibles; en todo caso su puesta en práctica requiere grandes inversiones (casi hidrógeno como combustible para motores térmicos, o combustibles sintéticos, por ejemplo), pero no es que no se puedan concretar. Y en estos tiempos de vertiginoso avance tecnológico, de IA, y con los chinos avanzando de manera descomunal, no deberían sorprendernos noticias como esta, más allá que por ahora son anuncios que aun no han llegado a modelos de producción (según BYD lo harán en breve). Quizás la principal clave para poder cargar más rápido un eléctrico (sus baterías) tienen que ver con la potencia del cargador (que a su vez depende de la capacidad de la batería de conectarse a esa potencia).
Hace poco, cuando probamos los Renault Kwid E-Tech y Megane E-Tech, recurrimos al de la Empresa de Energía de Córdoba (EPEC) que cargaban con 40 o 50 kW si no recuerdo mal. Hay también de 7 kW, de 11 kW y los más potentes en la actualidad, llegan a unos 300 kW (potencia de carga). Bueno, BYD ha anunciado nuevas generaciones de baterías que trabajan a 1,000 V (hoy se ven hasta de 800 Volts) pero que pueden conectarse a cargadores de más de 1,000 kW (1 MW o 1,000,000 de vatios), haciendo que recuperen unos 500 km de autonomía en 5 minutos. Parece de Ciencia Ficción, sí, pero es lo que se viene. El desafío no está en sí en el cargador de altísima potencia, sino en la batería que pueda «recibirlo». Y parece que la china, líder mundial en vehículos electrificados, lo ha conseguido con sus baterías «Super e-platform». Veremos cuando se apliquen en el primer modelo de producción, en breve.





