Si hubo un momento álgido, desconcertante, cambiante, desconocido, en la historia del automóvil, es el actual. Y por varias razones, largamente comentadas acá, pero destacaría 3 por sobre el resto: el imparable avance chino, la electrificación y la rapidez del cambio en las preferencias del mercado. Y una de las claves para sobrevivir en esa complicada ¿coyuntura? es vincularse, de alguna forma, a China. En realidad, ya en la ex PSA, las marcas francesas se acercaron a Dongfeng, produciendo algunos modelos en territorio asiático. Con la adquisición parcial de Leapmotor, Stellantis avanza en la estrategia china, inevitable para sobrevivir, no tengo dudas.
Y más allá que Leapmotor está produciendo en Polonia y comenzaría a hacerlo en breve en Brasil, Stellantis busca otro socio para fabricar en Europa. Mantiene conversaciones (más profundas) con Dongfeng y ahora aparece también Hongqi, la marca de lujo de FAW (First Automobile Works), que a su vez tiene acuerdos con varias automotrices, entre ellas Volkswagen. Y lo de Hongqi cobra fuerza ya que también tiene un porcentaje de acciones de Leapmotor. Como «muy entreverado», no? Así es la industria automotriz que se viene; o que ya se está viendo. Es cierto que la mitad de las automotrices chinas tiene dificultades financieras por haber participado de una feroz competencia de precios en su mercado, casi sin rentabilidad en algunos casos. Pero, el futuro sigue apareciendo de color rojo…





