Algo menos de 5 años han pasado desde que Renault mostraba al mundo su nueva generación (5a) del Renault Megane (ver nota), aunque claro, más que nueva generación, era otro auto con el mismo nombre. Nada en común con sus antecesores. Estilo SUV y motor eléctrico. Nadie podía adivinar que ese modelo, atractivo por cierto, era un nuevo Megane. Lo probé hace un par de años, y más allá de considerarme un «petrolhead», debo reconocer que me gustó mucho (ver nota). Una de las pocas cuestiones en contra era su autonomía, mejorable. Bueno, es una de las cuestiones que Renault ha optimizado en este restyling de mitad de ciclo de vida.
Porque ahora es de 500 km, que aunque quizás sean difíciles de conseguir en un uso real, como en casi todos los modelos, mejora bastante la actual. Además de esta mejora, también Renault ha trabajado en la suspensión trasera: ahora más firme, sin llegar a ser un Megane RS, pero más firme para un comportamiento más deportivo, sin resignar su muy buen confort de marcha. También permite ahora cargadores de hasta 65 kW (y sus baterías), con lo que el tiempo de carga se reduce bastante. Lógicas mejoras en un actual mundo del automóvil tan competitivo, sobre todo por China.
En lo estético, pocos cambios, los habituales en estas actualizaciones de medio término. Sí notables en el sector frontal, con todo nuevo, y una firma lumínica más cercana a sus parientes más actuales como Rafale por ejemplo, y con luces diurnas (aparentemente) con aspecto de blister de pastillas. Atrás, más sutiles. Nuevo paragolpes y cambios internos en los faros. Nuevas llantas y nada más en el lateral. En el interior, tampoco sorpresas. Mejoras en texturas, colores, y percepciones, pero manteniendo el estilo. Renault Argentina vende el Megane E-Tech y seguramente también lo hará con este renovado, que llegaría hacia finales de año o ya en 2027.









