
En la nota de la despedida del Renault Sandero RS, decía que no me animaba a catalogarlo como ícono (sí un modelo entrañable), algo que sin dudas aplica y totalmente al Fiat Uno; vaya si no se trata de un icónico modelo, diseñado por el mismísimo Giorgietto Giugiaro, y lanzado a nivel mundial en 1983, llegando a Brasil un año después. Aunque en Argentina primero apareció el Duna (su versión tricuerpo), en Brasil fue al revés, y también se vendió el sedán, aunque dos puertas y bajo el nombre Premio. Fiat Uno se vendió y fabricó en Argentina, con la recordada versión SCV, inicialmente con el motor 1.5 litros y 3 puertas, en 1989, para luego adoptar el motor tipo 1.6 y ser vendido también en variante 5 puertas, la más exitosa con el paso del tiempo.


Italia aplicó un restyling que lo hizo «más redondeado» y que vimos en la versión turbo que se vendió en Argentina. Acá siguió casi sin cambios hasta 2010 en el que fue presentada la segunda generación, que poco tenía que ver, incluso conceptualmente, con la original. Con un diseño basado en el Panda europeo (luego fue en sentido inverso), se mostraba más refinado y equipado. Aunque Fiat lo sigue mostrando en su web argentina, la versión final brasilera anuncia el pase a mejor vida de su histórico modelo, conocido en todo el mundo. Con una foja de servicio de 37 años de en Brasil, se despide con una versión bautizada Uno Ciao, limitada a 250 unidades

No puede esperarse una gran personalización para esta edición final, seguramente muy buscada. Será vendido en un solo color, Silverstone Grey, y con diversos elementos como espejos y otros, en negro. El motor es el 1.0 de 72 CV y caja manual de 5 relaciones. Probamos en un lejano 2011 la versión Sporting, con el 1.4 EVO. Hace poco más de 4 años Fiat relanzaba el Uno Way, con varios cambios, entre ellos el nuevo y eficiente motor 1.3 Firefly de 99 CV. El Fiat Uno Ciao, edición final, además del color, cuenta con un emblema interior alusivo, y butacas personalizadas. Desde 1984 se produjeron casi 4.4 millones de Fiat Uno, cifra nada despreciable, equivalente a 4 años y medio de producción de todos las fábricas en Argentina en su mejor año.



