
Vaya si produjo un temblor cuando fue presentado en 2011. El auto con «cara de sapo» debutaba en formato crossover, con un diseño muy personal, arriesgado, aunque también polémico o controversial; tal como suele suceder en estos casos en los que se arriesga tanto. En la primavera de 2020 recibía la segunda generación, más ortodoxa, menos radical, más «digerible» y más grande. Un modelo exitoso en Europa, pero que, claro, sufre el paso del tiempo como cualquier modelo, y cualquier persona… Nissan prepara la tercera generación, eléctrica y con un aspecto nuevamente rompedor, aunque alineado a su nuevo lenguaje de diseño.
Nissan adelantó la imagen, disimulada, de varios de sus próximos modelos, hace unos meses. El próximo Juke tomará la plataforma CMF-EV del Renault Megane y Nissan Ariya, y el próximo LEAF, entre otros, con lo cual, más allá del distanciamiento «societario» con la francesa, siguen los acuerdos de colaboración. Tendrá una autonomía de hasta unos 500 km y una potencia de 120 CV y 150 CV, descartándose en principio la opción más potente del Alpine A-290 (R5) u otras mayores. Aunque, tal vez, si regresara la variante NISMO, podría adoptar la más potente del Ariya con 300 CV. Apuntará a rivales de peso como el Peugeot e-2008, el KIA EV3 o el Jeep Avenger entre otros.




