Tan disruptivo fue el X6 cuando fue presentado en 2008, que BMW, inteligentemente, le creó una nueva categoría: SAC (Sport Utility Coupé), término discutible, sí, pero en todo caso X6 no era un SUV convencional. Grande, pesado, masivo a nivel estético y con performances más cercanas al mundo de la competición que a un pesado «4×4». Luego fue recibiendo nuevas generaciones y restylings, que a mi entender, si bien clara y objetivamente, lo modernizaron, le fueron quitando esa magia que tenía la primera generación, con esas formas grotescas, sí, pero muy llamativas. Materia opinable, claro.
La actual generación fue presentada en 2019, con un restyling en 2023 (ver nota), y la marca alemana prepara la 4a generación, que debería llegar en 2027, y que, de manera similar a su hermano más formal X5 (ver nota), se adaptará al nuevo lenguaje (diría filosofía) de diseño Neue Klasse. De hecho compartirá mecánicas y por primera vez existirá un X6 eléctrico, además de híbridos suaves, tanto en nafta como en diesel, y hasta híbrido enchufable. El interior será muy similar al del X5. A nivel visual, por ahora solo podemos especular, y pensar que tomará algunas soluciones vistas en su hermano. Será aun «menos redondo» que el actual, tomará la nueva imagen frontal, atrás quizás similar a X2, las nuevas y raras manijas en puertas y algo más sobrio y menos agresivo, probablemente. De todos modos, lo sabremos cuando se presente oficialmente. Lo cierto es que hay un nuevo X6 en camino.




