
Toyota Supra. Finalmente la marca japonesa develó su nuevo deportivo, con un nombre con historia, la que comenzó en 1979. En aquella primera generación, derivaba del Toyota Célica, con una carrocería alargada 13 cm. Fue renovado en 1982, 1983 y 1993, manteniéndose en producción hasta 2002. Desde ese año se especula con el renacimiento del Toyota Supra, lo que finalmente ha ocurrido, con un desarrollo compartido con el BMW Z4, como comentamos hace poco menos de 5 meses.


Comparando ambos modelos visualmente, creo que nadie podría adivinar que se trata de modelos nacidos bajo el mismo desarrollo, desarrollo en conjunto entre la alemana BMW y la japonesa Toyota. Solo el perfil delata, y hasta cierto punto, «abuelos comunes» a ambas familias. Y también parte del interior, sobre todo el sector del instrumental en el tablero y la consola central. Poco (afortunadamente) para estos tiempos modernos en los que se clona demasiado.

El nuevo modelo es un desarrollo de GAZOO Racing, y de hecho, su nombre es Toyota GR Supra. Su tracción es trasera (como buen deportivo), y su motor más potente, un 6 cilindros de 340 CV, asociado a una caja automática de 8 relaciones, ambos heredados del mundo BMW. Hay otra versión de 4 cilindros, seguramente la menos buscada por el mercado, o mejor expresado, por los «no muchos» afortunados en adquirir el modelo. Con este motor, el Supra consigue acelerar de 0 a 100 km/h en 4.3 segundos, más que interesante valor, incluso 3 décimas por debajo de su primo hermano teutón. Habrá que chequear ambos pesos para valorar esta diferencia, de todos modos, convengamos, sutil.

El Toyota Supra fue puesto a punto por Gazoo Racing en Nürburgring, nada más y nada menos. Su longitud es de 4.34 m, unos 14 cm más que su hermano deportivo menor, GT86, y curiosamente, 14 cm menos que el último Supra. También resulta llamativo que su potencia (340 CV) supere en solo 16 CV la de aquel, 25 años después, en tiempos en los que las renovaciones aumentan dimensiones y potencias, no porque 340 CV sean insuficientes… Completando el aspecto mecánico, cuenta con Diferencial Activo en el eje posterior y 2 modos de respuesta mecánica: Normal y Sport, variando este último la respuesta del acelerador, el sonido, la caja, la suspensión y la dirección.

Estéticamente, resulta algo controvertido, si bien es un aspecto absolutamente subjetivo. El frontal recuerda en algo al anterior Supra, con un sector bajo agresivo que nos lleva a la Ferrari Enzo (F60), salvando las distancias, y con ópticas algo exageradas. Atrás, su lado más polémico, se va cerrando hacia el centro, con un sector central abultado, casi como una joroba, conformando un aparatoso alerón trasero. Hacia abajo, nos parece muy logrado, con los bajos del paragolpes algo recargados también, aunque esto es algo inevitable cuando se quiere ser extremo, en cierto sentido.

El perfil muestra su lado más «conservador», y es el único que muestra cierta similitud conceptual con BMW Z4. Acá también notamos reminiscencias del GT86, bienvenidas. Adentro, muestra algunos «tips» BMW, como el tablero principal y la consola entre asientos, aunque se muestra más clásico que aquel, y nos gusta así. Bienvenida cierta cuota de clasicismo. Como opción, audio JBL premium de 12 parlantes. En cuanto a Seguridad, destaca el Supra Safety+, agrupando Control de Angulo Muerto, Alerta Activa de Cambio de Carril, Alerta de Tráfico Cruzado y algunos sistemas adicionales.

Resulta poco probable el desembarco del nuevo Toyota GR Supra en Argentina, no tanto en Brasil. De todos modos, no lo descartamos de plano, contando con alguna leve expectativa que llegue en 2020. Ojalá. En Europa, rondaría los USD 63,000.


