Habiendo ya presentado la nueva familia A5 (y S5) hace algo menos de dos años (ver nota), restaba lo propio con las variantes más deportivas, prestacionales, radicales, las RS. Recordemos que Audi unificó los «anteriores» A4 y A5, en la nueva familia A5, en 2024. Por lo tanto, en lugar de A4 sedán, A4 Avant, S4, RS 4 Avant, A5, A5 sportback, S5 y RS 5, ahora quedan A5, A5 Avant, los S5, y ahora los nuevos RS 5, sedán y Avant. En realidad, el nuevo A5 se ubicaría a nivel conceptual estético, a medio camino entre el anterior y el A5 sportback. Ni es sedán del todo ni sportback (tampoco fastback). A la vieja usanza sería un «dos volúmenes y medio», digamos. Estamos hablando de la nueva generación, claro. Y también ofrece la rural, Avant, que sería un ex A4 Avant, más dinámico, más deportivo, más «Shooting Brake», si cabe la casi bestialidad expresada.
Ahora, si los 367 CV de los S5 y S5 Avant, ya son «respetables», qué decir de la potencia de los hoy presentados al mundo, RS 5 y RS 5 Avant. Hablamos del conocido V6 TFSI biturbo de 2.9 litros, con 510 CV y caja automática de 8 relaciones, pero combinado con un motor eléctrico de equivalentes 177 CV, conformando un conjunto de bestiales 639 CV y 825 Nm de Par. Tremendo. Como referencia, el BMW M3 Competition, uno de los referentes, valga la redundancia, llega a 510 CV. Claro, en el mundo de las prestaciones, no solo el peso cuenta, sino que como decía el recordado Colin Chapman, «quitame un kilo antes de darme un caballo más», y por lo tanto, aunque lo importante es la relación «peso potencia», dentro de ciertos márgenes, resulta más efectivo quitar peso que agregar potencia. Y aunque el nuevo RS 5 supera al M3 en casi 130 CV, también lo hace en la balanza, acusando un sobrepeso de 550 kg (2,355 kg contra 1,805 kg).
Y de hecho, a pesar de los 130 CV adicionales, consigue mejorar el «0 a 100» en 3/10 de segundos. No es poco pero tampoco acorde a la diferencia. Cuestiones de la física y sus leyes. Los nuevos RS 5 y RS 5 Avant son las nuevas interpretaciones de aquellos RS 5 sportback y RS 4 Avant. Al contar con un motor eléctrico importante, pueden recorrer hasta 80 km en ese modo, sin gastar una gota de combustible. Nada mal, aunque no creo que quienes compren un Audi RS 5 estén preocupados en bajar el consumo precisamente… Cuenta con modo Drift y unos enormes discos de frenos, carbocerámicos en opción. Sus vías se han ensanchado casi 10 cm y si bien no es un modelo pensado para disfrutar la ciudad con ventanillas bajas y reducidas velocidades, puede hacerlo con razonable confort de marcha.
Pasando al tema diseño, no resulta novedad que todos (o casi todos) los Audi son atractivos. Con esa justa proporción entre deportividad y sobriedad. Ni rozando el tunning, ni aburridos. Una mezcla casi perfecta diría. En este caso, los nuevos RS 5 y RS 5 Avant no escapan a dicha ley. Realmente se ven espectaculares. Esta última imagen comparativa lateral permite cuantificar la evolución. El nuevo RS 5 es más «gordo», más deportivo, más agresivo, más moderno, más proporcionado: mejor en todo lo visual, me parece. Un modelo que, como en el pasado, buscará pelear mercado al resto del trío superdeportivo alemán: BMW M3 y Mercedes-AMG C 63. ¿Cuál triunfará? Veremos. Suele superar el de Munich, pero con este nuevo RS 5 seguramente la tendrá «más complicada».









