Varias marcas de Stellantis venían mal, diría con Tavares a la cabeza, aunque sería injusto tirarle toda la responsabilidad solo a él, a pesar de haber sido el líder del grupo desde su conformación hasta el año pasado. Pero lo cierto es que, a partir de la presentación del plan FaSTLAne 2030, con el anuncio de 60 novedades en 5 años, para las diferentes marcas del grupo, renace la esperanza para las más complicadas, entre ellas Lancia. Los planes de presentación de nuevos productos, se fueron dilatando, como le ha ocurrido a muchas automotrices. En el caso de la marca italiana, el cronograma inicial era, en 2024 Ypsilon (ver nota, cumplido), en 2026 Gamma (ver nota, pasado a 2027) y en 2028 Delta (ver nota, pasado a 2029).
Aunque, hay que decir que, inicialmente Delta estaba programado para este año 2026. En varias oportunidades me he referido a Lancia y particularmente a Delta. Cómo no hacerlo, teniendo en cuenta que hablamos de un ícono, en general, y más aun resultando el auto más ganador en la historia del rally mundial, en aquellos «temibles» Grupo B que tuvimos la suerte de ver pasar por nuestra geografía cordobesa. El mundo del automóvil está complicado por varias razones, pero básicamente por el huracán China» y por la movilidad eléctrica, por sus avances y retrocesos. Pero también porque los consumidores han cambiado y se renuevan permanente. Cualquiera +45, seguramente está anhelando el regreso del Delta, recordando aquella «bestia» devorando los caminos de montaña.
Pero la pregunta es, ¿cuántos de los actuales posibles compradores del próximo Delta (encima faltan 3 años) tienen esa devoción por el modelo? La mayoría si quiera sabe que existió un antecesor. Entonces no resulta tan sencillo reflotar un modelo histórico, y sobre todo, el cómo hacerlo. En lo personal me encantaría que volviera sin cambios, tal cual existió en su exitosa segunda generación (1979 a 1993), algo imposible, claro. Entonces Lancia debe buscar crear un nuevo Delta, con alguna reminiscencia a su abuelo pero adaptado a los actuales gustos y preferencias de los consumidores actuales. Tarea nada sencilla.
Lo cierto es que llegará como modelo 2028, eléctrico solamente (me queda alguna duda), con la plataforma STLA Small o quizás la nueva STLA One, más barata, y no será un modelo lujoso sino que, sin llegar a low cost, buscará ser competitivo, ubicándose un escalón (ó 1/2) por debajo. Y habrá, claro, una versión HF, potenciada, que llegaría a los 300 CV, unos 20 más que el actual Ypsilon HF (ver nota). A nivel visual, podemos esperar un estilo que combine el formato hatchback con crossover, con algunos guiños a su antecesor pero descartado que sea muy parecido. Son otros tiempos, ¿lamentablemente?






