Volvo es sinónimo de «rurales cuadradas» (elogio) entre otras cosas. Sí, tal vez más por haber hecho de la Seguridad su principal atributo. Recuerdo muchas de ellas (240, 740, 850, etc.); todas muy atractivas, aunque pecaran de formales. Una de ellas fue la V70, nacida en 1996, como una evolución de la recordada 850, sobre todo la deportiva T5. En el 2000 presentaba una versión «aventurera», bautizada V70 XC, derivando luego en la XC70 que nos ocupa en este caso, hacia 2003. Llegaría una segunda generación, evolucionada, en 2007, manteniéndose en producción hasta 2016.
Eran otros tiempos, los SUVs tenían poco protagonismo, al contrario de lo que sucedía con las rurales, y entonces una con atributos «off road» tenía sentido y era una de las no muchas opciones en el mercado. Hoy, todo ha cambiado, y, un vehículo como ese tendría magras ventas, superado ampliamente por SUVs y otros formatos. Aun así, Volvo desempolva aquel nombre y trae nuevamente a la vida a la XC70 aunque claro, muy diferente a aquella, a nivel conceptual. De hecho ahora hablamos de un SUV, bastante formal, con nada de estilo aventurero y que, como en tantos otros casos del actual mundo del automóvil, deriva de un modelo chino.
Nada raro hoy en día, y menos teniendo en cuenta que la «dueña» de Volvo es precisamente una automotriz china, Geely, que entre sus marcas, además, tiene a Link&Co, fundada en 2016. Y justamente, el Link&Co 08 sirve de base para esta nueva generación de la XC70. No, no hablamos de solo un cambio de insignias; el Volvo se muestra bastante diferente al modelo chino aunque deriva de él. Se adapta al estilo de sus hermanos eléctricos EX30 y EX90, y tiene motorización híbrida, con un 1.5 naftero de 161 CV y y motor eléctrico, con una autonomía, en este modo, de 200 km, más que interesantes. Pensado para China, podría desembarcar en Estados Unidos y quizás Europa. Veremos.








