Han pasado algo menos de 5 años desde que Toyota presentara al mundo su nuevo SUV derivado del icónico sedán (y hatch) Corolla: el Corolla Cross. El año pasado recibía un ligero restyling, básicamente frontal, inicialmente en Thailandia, y que luego llegaría al que tenemos en Argentina, fabricado en Brasil junto con el resto de la familia Corolla. Y ahora la marca presenta una nueva puesta al día, más suave que la anterior hasta casi diría imperceptible, prolongando la vida de la actual generación algunos años más, aunque en realidad, no es un nuevo restyling sino la llegada del que ya aplicó Brasil, a Europa.
Como suele ocurrir en estas actualizaciones de mitad de ciclo, no hay cambios mecánicos. Sigue el 2.0 de 196 CV (170 CV en el de nuestra región) y el híbrido sobre la base del 1.8 y con 140 CV combinados (122 CV acá). Caja e-CVT en ambos casos. Incluso la «deportiva» versión GR-Sport mantiene el motor de 2 litros, sin cambios en performance. Para algunos mercados esta variante presenta un diseño más alejado en cuanto a detalles, con un despeje rebajado 10 mm, una dirección asistida revisada (más deportiva) y mejoras en la insonorización puertas adentro.
Visualmente los cambios son casi imperceptibles. Parrilla, ópticas y faros traseros (distribución interna), y otros menores como una pantalla multimedia mejorada y casi nada más. Las llantas, claro. ¿Suficiente? La última palabra, como siempre, la tendrá el mercado. Toyota no necesita grandes cambios para seguir siendo best seller, y vaya si hay ejemplos cercanos como la Hilux, con unos casi 10 años de existencia, solo con leves actualizaciones, y una performance comercial impecable. Estos ligeros cambios de Corolla Cross podrían llegar al brasilero, hacia fin de año, no me animo a asegurarlo, ya que esta renovación fue principalmente para el mercado europeo, donde no había llegado el restyling que sí tenemos en el brasilero.







