Sí, probablemente la imagen inicial, del futurista próximo Corolla (algo exagerado como todo concept) no sea el mejor ejemplo de esta nueva política en diseño de la marca japonesa, que busca alargar la «vida útil» visual de sus modelos, pero es algo que está comunicando Toyota. De por sí, convengamos que, aunque ha cambiado un poco en los últimos años, la marca japonesa es muy «ortodoxa» en sus diseños y en sus actualizaciones. Un claro ejemplo es, justamente, el Corolla, que hasta la generación anterior, y sobre todo la que finalizó en 2014, cambiaba muy poco ante cada nueva presentación.
Toyota no habla de nuevas generaciones con esto de «estirar los cambios», sino incluso de actualizaciones. El tiempo medio entre el lanzamiento de una nueva generación y su restyling de mitad de ciclo es, en promedio, de unos 4 a 5 años en la industria automotriz. Hay excepciones, claro y varias, pero, convengamos, aquello es lo usual. Bueno, ahora Toyota piensa llevar ese lapso «sin cambios» a unos 9 años. No está claro si luego habrá que esperar otros 9 más para el cambio de plataforma, pero igual, «suena como demasiado» y más aun en la actualidad de la industria automotriz, en la que por varias razones, pero sobre todo el avance imparable chino, todo parece cambiar «cada año».
Pero también tiene su lógica, su sentido, su razón de ser o de ser pensado. Una aclaración antes. Toyota afirma que, con el avance de la electrónica, la IA y los sistemas integrados, podrán realizarse actualizaciones de distinto tipo, incluso de performance mecánica, como se hace hoy al actualizar una notebook o un teléfono por ejemplo. Los concesionarios de la marca han expresado su temor respecto a que, al mantenerse más tiempo un modelo, puedan caer los márgenes de ganancia. De todos modos la marca parece decidida a hacerlo.
Los usados se depreciarían menos, ya que ese modelo seguiría vigente por más tiempo, habría menores costos (para la automotriz y para los consumidores) de postventa y reparación, entre otras ventajas. Siendo un apasionado del mundo del automóvil desde niño, viví las décadas del 70 en parte, y del 80 (en menor medida del 90) en los que un pequeño cambio era toda una adrenalina en los que esperábamos ansiosos ver el nuevo modelo. Por citar uno de tantos ejemplos vividos, cuando vi por primera vez el R12 con faros redondos en la calle, parecía algo raro y hasta futurista, y recuerdo la adrenalina de haberlo descubierto, siendo que prácticamente era lo único diferente. ¿Volveremos a esos tiempos? No. ¿Tendrá razón Toyota? Veremos, quizás hoy nos fuimos al otro extremo…




