Probablemente para los más puristas seguidores de la marca, al menos en su Norteamérica natal, el que Cherokee, sinónimo de capacidad off road, de grandes motores, de «todo grande», el que la nueva generación, al menos inicialmente, solo tenga una opción de motor, y sea «un mil seiscientos», no resulte lo más agradable, si bien el downsizing fue llegando a Estados Unidos. Pero más aún cuando ese conjunto híbrido, no es otro que el de origen Peugeot, el histórico 1.6 THP, hoy rebautizado 1.6 Puretech, por razones obvias, con otros 2 eléctricos, conformando un conjunto de 210 CV.
¿Está mal que la nueva Cherokee use un motor de origen Peugeot y 1.6 litros? Desde lo práctico, para nada. Además es una configuración que está en Stellantis y por lo tanto implica un ahorro de costos importante. Para Europa (donde casi no existió el modelo) no le veo «peros» a dicha elección, pero para Estados Unidos…hummmmm. Toma la plataforma STLA Large y aumenta su longitud respecto al último Cherokee en 15 cm, llegando a los 4,78 m. Aumentó también su distancia entre ejes (16 cm) y su volumen de carga, ahora de 952 litros, llegando a 1934 litros plegando los asientos traseros.
Arrancará en los USD 37,000, llantas entre 17″ y 20″, con el sistema Connect de Jeep, algo así como un On Star de Chevrolet, en el interior adopta el diseño de su hermano Wagoneer S. Paquete de ayudas a la conducción bastante completo y un estilo del que ya hemos hablado en notas anteriores. Se ubicará entre Jeep Compass (4,52 m en la nueva generación) y Grand Cherokee (4,91 m), llenando ese hueco en el actual portfolio. Una curiosidad del modelo es la ausencia de manijas interiores para la apertura de puertas. Se abrirán eléctricamente desde su comando. Quizás demasiado parecida visualmente a sus hermanos, pero es la filosofía Jeep. Podría volver a venderse en Argentina, quizás en el segundo semestre de 2026.








