Alpina comenzó preparando algunos motores de modelos BMW hace algo más de 60 años. Y como casi todos, sus inicios fueron bastante modestos, prácticamente un taller artesanal en un garage. Con el tiempo, sus kits y transformaciones fueron adquiriendo notoridad y prestigio -siempre en escalas reducidas- y se convirtió en uno de los preparadores importantes de Europa, siempre dentro del mundo BMW. Podríamos recordar al Alpina D3 S de hace 6 años, por ejemplo (ver nota). Hasta que, hace algo menos de 4 años, BMW la adquirió, pasando a su grupo (junto con Rolls Royce y MINI).
Pero, más allá de pertenecer a la marca alemana, manteniendo su espíritu, ahora sabemos que la idea de BMW (la decisión) es la de posicionarla un escalón más arriba que sus modelos; casi como un estado intermedio entre ella y Rolls Royce, digamos. Por lo tanto, no se enfocará tanto en lo prestacional, sino que más bien buscará más refinamiento y exclusividad, más allá de agregar algunos caballitos quizás. De hecho por ahora quedará reservada a la gama más alta de BMW. Veremos cuando se presente el primer BMW Alpina.





