INTRODUCCION
Gran expectativa previa por esta prueba. No porque no la conociera, ya que había probado el motor V6 en 2 ocasiones anteriores, previas al restyling. Primero la Highline, hace ya unos 8 años (ver nota), y varios años después la Comfortline, con el título «Potencia sin lujo. Racional» (ver nota). Así que en ese sentido, no tenía mucho por descubrir porque básicamente el producto no ha cambiado en su esencia. Pero sí expectativa por volver a vivir la experiencia y entender porqué, tras 16 años en el mercado, prácticamente sin renovaciones, al menos importantes, se ubica en el segundo lugar en el segmento, «pegadita» a la mucho más nueva Ford Ranger, y con precios similares. Algo debe haber para que esto ocurra, ¿no? Con este test inicio una modalidad de notas más cortas, comentando cuestiones más puntuales y no tan obvias que pueda comprobar quien mire las imágenes.
DISEÑO EXTERIOR
Acá dividiría el análisis en 2. Si me detengo en la trompa, objeto del restyling, me parece logradísima, moderna, hasta elegante diría. Solo elogios. Ahora, cuando la ubicamos en el contexto general de la pickup, aparece un inevitable «divorcio visual» entre su frente y el resto, algo muy habitual en el mundo del automóvil cuando se aplican restyling de mitad de ciclo (más bien de fin de ciclo en este caso). Aun así, más allá de esta «no concordancia» entre el frente y el resto, se la sigue percibiendo atractiva. Sí, es cierto, cuando un diseño es clásico, sin arriesgar, resulta más probable que envejezca menor, pero igual bien por Volkswagen que ha sabido mantener vigente su pickup. Atrás, los faros pasan a ser «fumé», no me gustan en general. Siempre quedan mejor en rojo fuerte, subjetividad mediante. Y si miramos el lateral, el que no sufrió cambios, y ahora con nuevas llantas, muestra su lado menos avejentado. En resumen, se mantiene vigente y eso, tras 16 años es un mérito enorme. Ah, sí, no me gusta como quedan los guardabarros con neumáticos poco llenadores, sobre todo atrás pero es inevitable en pickups, en general.
PUERTAS ADENTRO
Y si por fuera los cambios se limitan casi exclusivamente a la trompa de esta Amarok V6 Highline, en el interior encontramos como novedad el Safer Tag, ni tan útil ni bien integrado, pero bueno, fue la solución que encontró Volkswagen para agregar algunas ADAS a la Amarok. Ingresar resulta tarea sencilla, algo menos por un volante que está ubicado un poco atrasado. Me gusta todo en negro y si bien recurre al «negro piano», no abusa. El interior es clásico, no digital, sobrio y elegante por partes iguales. Claro, los materiales son plásticos pero de buena calidad y muy correcto ensamble. Aplausos para las butacas ErgoComfort, en presentación, en comodidad, con múltiples ajustes eléctricos. Computadora en tablero con poca info y no tan intuitiva. Pantalla táctil central sin perilla de volumen, algo habitual en estos tiempos, lamentablemente, pero que se está revirtiendo, afortunadamente. No todo lo «viejo» es malo. El climatizador con comandos lógicos e intuitivos es una virtud.
Pasando a las plazas traseras, me sorprendió (o no recordaba) el limitado espacio a lo largo, lo que sumado al túnel central (tracción trasera/4Motion) hace que a pesar de las comodísimas butacas, no resulte tan práctico. A favor, la 5a plaza (central) mucho más cómoda que en la mayoría de los modelos probados. Sin salidas de aire para los pasajeros de atrás. El portón posterior da acceso a la caja revestida en un plástico duro de buena calidad y con varios ganchos, aunque sin cobertor. El capot permite acceder a un vano motor muy bien presentado y al protagonista central y primera figura de la gama Amarok: su venerado V6 diesel de 258 CV, que en sociedad con una caja AT de 8 relaciones permiten sensaciones únicas para una pickup. Me llamó la atención lo pesado del capot y con varilla (no amortiguador).
EQUIPAMIENTO
Como resultaba previsible, el equipamiento, sobre todo en seguridad, no es susceptible de premios. Comenzando por confort, poco para destacar como llamativo. No tiene techo corredizo ni solar por ejemplo. Destaco las butacas ErgoComfort, altamente elogiables, con calefacción y hasta ajuste lumbar. Después elementos que son obvios hasta para segmentos menores: climatizador bi-zona, sensores de estacionamiento, etc. En Seguridad, con el agregado (literal) del Safer Tag, aparecen Alerta Colisión, Alerta Cambio Carril, lector de velocidades máximas, control de presión de neumáticos y no mucho más. En seguridad pasiva, 6 airbags. Tampoco tan destacable hoy.
EN MARCHA
Si el diseño resulta atractivo aun después de 16 años, si el equipamiento resulta deficitario para su precio y posicionamiento, en la parte dinámica encontramos lo mejor de la gama Amarok en general, y en particular de esta V6 Highline. Hace todo bien. Acelera, frena, dobla; realmente un placer manejarla en cualquier circunstancia. Me llamó la atención no solo el poder frenante (pareciera que muerde el asfalto) sino también la seguridad con que lo hace. La aceleración… bueno, ni hablar, espectacular. El sonido del V6, música. El conjunto motor/caja es un matrimonio perfecto (¿existe?). ¿Y como dobla?, casi como un auto. No encontré aspectos a criticar en lo que hace al manejo. Muy confortable en ciudad y ruta, muy seguro en manejo deportivo. Solo pequeña crítica a una inercia del acelerador y el conjunto en los primeros metros, hilando fino. Pero son de esos vehículos que invitan a ser manejados.
CONSUMO
Bueno, como suelo decir, y repitiendo mis dos frases favoritas en este item, «la magia no existe» y «las leyes de la física se cumplen«. Una camioneta de más de 2 toneladas, con un motor V6 de 258 CV y caja automática, y que siempre invita a «pisarla» no puede tener un consumo contenido, ni lo esperan sus compradores. Diría que es un tema menor en la evaluación de compra de Amarok V6. De todos modos, a 110 km/h rinde unos 11 km/l y en ciudad, dato siempre subjetivo y relativo, no me canso de repetirlo, se puede circular con unos 8 km/l si el tránsito es tranquilo y de ahí para abajo, dependerá del tránsito, el recorrido y las paradas (lo que más perjudica a automáticos de peso importante).
CONCLUSIONES
Hay vehículos más racionales y menos racionales. Entre estos últimos, esta Amarok V6. No porque el comprador no analice virtudes y defectos sino porque prioriza lo que justamente tiene muy a favor el modelo. Confort de marcha, aceleración, comodidad, estabilidad, y un motor/caja que hacen maravillas. ¿Consume bastante?, sí. ¿Tiene faltantes de equipamiento para su precio? sí. Más allá de lo atractivo y sobrio de su diseño exterior e interior, ¿se nota el paso de los años? Sí. Todo lo anterior es cierto y son cuestiones mejorables, pero el cliente Amarok V6 privilegia lo anterior, y después de haberla manejado nuevamente una semana, le doy la razón. En breve, el video de la prueba en el canal de youtube.


















