Dentro del contexto de la situación actual de Nissan, muy complicado como hemos comentado en varias oportunidades, pero al mismo tiempo presentando nuevos productos y desarrollos, Mitsubishi no es del todo ajena al mundo Nissan y sus vaivenes. Dentro de la alianza con Renault y luego con la fallida vinculación con Honda, Mitsubishi siempre fue el hermanito menor, dependiendo de las otras para su subsistencia. Aunque tal vez su situación financiera no es tan grave como la de su coterránea, tampoco está sobre un «mar de flores» ni mucho menos. De todos modos, en Europa vende básicamente modelos de origen Renault con leves cambios. Hay varios casos, ya mostrados; el último el del Grandis (Renault Symbioz).
Para Japón prepara un nuevo modelo eléctrico, y para el mercado norteamericano pone a punto una nueva sinergia, en este caso sobre la base del próximo Nissan LEAF. Probablemente no se trate de un mero cambio de nombres e insignias, sino una adaptación algo más profunda. Plataforma CMF-EV, la misma del Renault Megane E-Tech y Nissan Ariya entre otros. Un solo motor eléctrico (no habrá variantes AWD) y una autonomía que se acercará a los 500 km, interesante. Por otra parte, devolución de gentilezas, Mitsubishi cederá su Outlander PHEV para la próxima generación del Nissan Rogue (X-Trail).
Finalmente, mediante un acuerdo con Foxtron (división automotor del gigante de las comunicaciones Foxcomm), en Oceanía venderá un modelo eléctrico basado en el Foxtron Model B, concept presentado hace un par de años. Mitsubishi sabe que necesita de estas alianzas/acuerdos, y avanza con ellos. Mientras tanto, en Argentina, a través de Car One, su importador y distribuidor oficial, presentó la nueva generación de la pickup L200. Creo que va por el buen camino, más allá de la no sencilla situación actual (como la mayoría de las automotrices «históricas»).






