
En la primavera de 2014 mostrábamos la segunda generación del SUV más grande y caro de Audi (hasta ese momento), el Q7, con 2 renovaciones leves posteriores, la última en este 2024 que está transitando sus últimos días. De todos modos, por más efectivas que puedan resultar las actualizaciones y más allá de la sobriedad alemana en general y de Audi en particular, 10 años son muchos para una generación en el actual mundo del automóvil. Por eso, aunque Audi ya tiene el más deportivo Q8 (con una longitud de 4.99 m, 7 cm menos que Q7) y el eléctrico Q8 e-tron (4.91 m), prepara la 3a generación de Q7, que se verá en el segundo semestre del próximo año, como modelo 2026.

Esta nueva generación seguirá contando con motores térmicos e híbridos, ¿y eléctricos?…. hummm, algo de lo que no estoy muy seguro con la actual realidad de los EV que ha forzado a repensar y relanzar vehículos híbridos, los más lógicos para el corto y mediano plazo. Por lo pronto la plataforma del próximo Q7 será la misma que la del nuevo Q5, la PPC (Premium Platform Combustion), pensada para motores térmicos e híbridos. Claro que Audi también tiene la PPE (Premium Platform Electric) que podría usar para un Q7 EV, aunque insisto, tengo mis dudas que llegue al mercado un Q7 eléctrico, más allá que a nivel nomenclatura, los pares son destinados a EV en el mundo Audi

Como nos tienen acostumbrados la marca, el grupo Volkswagen y los alemanes en general, el próximo Q7 no presentará cambios drásticos, radicales, profundos respecto al actual. Tampoco los definiría como una simple y ligera actualización visual. Quizás resulta algo más «deportivo», si cabe el término y con elementos vistos en los últimos modelos de la marca. Firma lumínica separada, con luces LED diurnas arriba y más abajo las principales (como la Fiat Toro, salvando las distancias). Diseño más simple en general y un remate trasero más cercano a sus parientes eléctricos, con manijas embutidas, disimuladas en la cintura y ausencia de líneas de tensión y cambios de volumen. Mayor sobriedad. Llegará a la Argentina, como ocurre con el actual, aunque seguramente a mediados de 2026.



