Pero…. ¿como?, ¿acaso no tiene Ford un acuerdo con Volkswagen para Europa, por el cual está vendiendo el Explorer (ver nota) y el Capri (ver nota), como derivados de los ID.4 e ID.5? Sí, esto es cierto. Probablemente siga esta sinergia, no está tan claro, pero, a la luz de los pobres resultados comerciales de ambos Ford eléctricos, quizás aparezca un nuevo camino. Nuevo camino que ya está trazado para segmentos inferiores, en los cuales Renault, con R4 y R4 y Twingo, parece haber encontrado la llave o al menos un paliativo para disputar segmento a los chinos.
Por lo pronto, el primer Ford («by Renault E-Tech») será el próximo Fiesta, del que ya hemos hablado en otras ocasiones (ver nota). Más que Focus, el Fiesta es un ícono europeo, con casi 50 años en sus espaldas cuando dejó de producirse en 2023. Eléctrico, claro. Me queda alguna duda teniendo en cuenta los últimos acontecimientos, en los que, salvo en China, en el resto del mundo están tomando auge nuevamente los motores térmicos y el Parlamento Europeo parece estar resignado a desplazar el horizonte 2035 como final de los motores a combustibles fósiles.
Lo cierto es que el acuerdo existe, es oficial, y vinculará a Renault y Ford. Los ¿gemelos? serán fabricados en la planta de la francesa. Ford asegura que no se tratará de solo cambio de insignias y otros menores (como el Nissan March/Micra-R5 por ejemplo), sino que «serán vehículos distintivos Ford», expresión literal. Esto implicará algunas inversiones para modificar frente y cola y acercarse al «family feeling» Ford. No abundan, pero hay casos de «clones» con aspectos bastante diferenciados. Veremos este caso. Luego seguirá un crossover derivado del R4, y quizás también un pequeño modelo basado en el nuevo Twingo. Veremos.



