Como tantas otras automotrices, Volkswagen se encuentra con una doble disyuntiva o estrategia múltiple. Por un lado, no puede bajarse del todo del «tren eléctrico», porque aunque se están ralentizando sus ventas y su penetración, sigue siendo por ahora «la opción» a mediano plazo. Si me gusta esto o no, es otro tema, pero es lo que ocurre. Y por el otro, debe retomar el desarrollo y actualizaciones de modelos híbridos y térmicos ya que sus ventas hoy están dominando el mercado, en general, o al menos fuera de China, donde lo eléctrico sigue avanzando a paso firme.
La marca alemana está terminando de poner a punto su nueva familia eléctrica, que por ahora seguirá con el prefijo ID, pero en lugar de agregar un número, de acuerdo a su segmento/tamaño, seguirá el nombre de pila. Así tendremos en breve el ID.Polo (ver nota), seguirá el ID.Cross (ver nota), también llegarán ID.Golf, ID.Tiguan, y otros. O el raro ID.Unix (ver nota). Este último y algunos otros (ver nota) son diseñados y producidos en China a través de su asociación con SAIC. Y es muy probable que Volkswagen comience a venderlos en otros mercados occidentales, como Ford con Territory y otros tantos casos en los que aplica aquello de «si no puedes con tus enemigos, únete a ellos».
Y ahora presenta el ID.ERA 9X, raro nombre para un SUV de gran tamaño, con 5.21 m de longitud y enormes 3.1 m entre ejes, asegurando una habitabilidad interna importante. Tres opciones de motor (eléctricos con rango extendido): tracción trasera y 295 CV (270 km de autonomía), misma opción pero con batería más grande y 340 km de autonomía, y tracción integral, con 510 CV y 321 km. Estos alcances son en modo eléctrico puro. Dado que cuentan con un pequeño motor térmico que carga las baterías, la autonomía total ronda los 1,000 km en las tres opciones. Visualmente interesante, me recuerda en parte a Q7 y también a algunos Land Rover, algo impersonal tal vez pero muy moderno y sobrio





