Ocho años han pasado desde la presentación del T-ROC, este SUV/Crossover que amenazaba a propios y extraños, y de hecho le quitó no pocas ventas a su hermano Golf, del que deriva. Luego llegaba el R con 300 CV, motor que ya existía en el Golf pero que resultaba raro verlo en este tipo de vehículos. Incluso incorporó una inédita variante cabrio que no tuvo un gran éxito comercial, siendo un segmento de nicho, y más en un modelo como T-ROC. Y finalmente un leve restyling a fines de 2021, en lo que habitualmente se denomina actualización de mitad de ciclo comercial o mitad de vida (comercial).
Hace más de un año que venimos hablando de la segunda generación del T-ROC, lo que se acaba de concretar. Y vaya si no es un modelo muy importante para Volkswagen. Desde su irrupción en el mercado, ha vendido más de 2 millones de unidades, nada más y nada menos, convirtiéndose en el segundo «SUV» más vendido de la marca, detrás de Tiguan. Los cambios visuales son notables aunque podemos hablar de «evolución visual». Ahora se muestra más deportivo, más fluido, habiendo mejorado su Cx, que llega (baja) a 0.29. Además crece en dimensiones, unos 12 cm en su longitud, llegando a 4.37 m, quedando a 17 cm de Tiguan. Creció además su distancia entre ejes, si bien en pequeños 3 cm, pero aumentando el espacio interior.

En cuanto a motores, arranca con 2 híbridos suaves con la base del eTSI de 4 cilindros y 1.5 litros, con batería de 48 V, un motor/alternador que aporta equivalentes 19 CV y dos niveles de potencia: 116 CV y 150 CV. Por otro lado, y por primera vez, dos híbridos (no PHEV) con la misma base pero con 136 CV y 170 CV. Sin olvidar al eficiente 2.0 TSI que seguirá formando parte de la oferta. Y 4 versiones iniciales: T-ROC, Life, Style y R-Line (el que mostramos en estas primeras fotos oficiales). Más adelante debería llegar el deportivo R, quizás con algo más de 300 CV. Audio Harman Kardon (opcional), memoria para estacionar de manera autónoma, «recordando» los últimos 50 m recorridos y un 20% de plásticos reciclados.
A nivel diseño, grandes avances. Ambos extremos toman elementos vistos originalmente en la familia ID (ID.4 por ejemplo), luego trasladados a otros modelos de la marca. Silueta más deportiva, con una luneta más inclinada y cintura, cola y capot más altos. En el interior, continúa todo digital, aunque más moderno y con una mayor calidad percibida. Hace unos días comentamos que el mismo presidente de Volkswagen anunció que el T-ROC híbrido se fabricaría por primera vez en Sudamérica y para la región, algo que me animo a tomarlo con alguna duda, aunque de confirmarse, sería una excelente noticia. Veremos.





