Si hubo en la historia del automóvil, un momento complicado (muchos), desconcertante, y de difícil pronóstico, incluso para el corto plazo, es el actual. No el único, pero sin dudas uno de los más raros de toda su historia. Y es que por varias razones, pero principalmente por el «huracán chino», las automotrices no saben hacia donde apuntar sus cañones (modelos, motorización, mercados, etc.). La pickup Santa Cruz fue un producto «inevitable», en un mundo claramente inclinado hacia las camionetas, desde hace varios años. Estaba destinada al mercado norteamericano como uno de sus principales, pero estuvo lejos de ser considerada exitosa y fue ampliamente superada por su rival Ford Maverick. Por eso hace poco me preguntaba si se acercaba su final, a pesar del reciente restyling (ver nota).
Por otro lado, su hermana KIA presentó un concepto bastante diferente, en todo, más allá de ser también una pickup. La Tasman es otra cosa pero tampoco le está yendo muy bien comercialmente. Todo parecía indicar que, siendo del mismo grupo, Hyundai tomaría la pickup de KIA para ofrecer la suya, por encima de Santa Cruz y conviviendo con ella (ver nota). Descartado. Consciente que el mercado norteamericano (adonde seguirá apuntando) requiere una atención especial, la nueva pickup enviará a la actual a descansar pero será más grande, competirá contra Ford Ranger, Toyota Tacoma, Chevrolet Colorado y otras, y tendrá chasis; nada de monocasco. Será un producto interesante, aseguran, pero la «mala noticia» es que llegará recién en 2029, como modelo 2030. Falta mucho, ¿no?





