Sí, el Alfa Romeo Giulia es un asistente habitual a las notas de Automotiva. Por curiosidad, me fijé en el historial y son unas 25 en total desde que se presentó. Bastante para un modelo que prácticamente no conocemos en Argentina. Se vende, sí, pero es tan raro encontrarse uno en la calle… al menos fuera de CABA, que prácticamente es un «bicho raro». Bicho raro pero muy atractivo. Personalmente, subjetividad mediante, no tengo dudas es, como dicen desde Alfa, «el sedán más lindo del mundo». Sí, hay otros que me gustan también, pero Giulia ha logrado lo que 156 y más aún, 159 en su momento. Combinar deportividad y refinamiento.
Pero bueno, los números mandan, y «todo muy lindo» pero el mercado tiene la última palabra. Y la verdad, justa o injusta, es que Alfa no logra convertirse en una opción a los premium alemanes y sus ventas son bastante pobres, aún en su Italia natal. Una pena. Y esto también ocurrió con sus antecesores. Giulia actual tiene los días contados (como Stelvio), aunque le han prolongado la vida por terminar de depurar a su sucesor que sería presentado en 2027. Alfa Romeo no tiene tantas chances de poder continuar con vida si no mejoran sus performances comerciales (pero más que Lancia seguramente) y los nuevos Giulia y Stelvio son parte de esa complicada misión.
Por lo pronto, por ahora, el modelo sigue sus ventas y Alfa presentó una serie limitadísima (10 unidades), todas vendidas, claro, con el bestial V6 biturbo de 2.9 litros y 520 CV (by Ferrari), bautizada Luna Rossa («luna roja»), con una personalización muy lograda, aunque algo exagerada. Llantas bicolor que parecieran gastadas, enorme y partido alerón trasero (me gusta). (Parte del) capot en negro, calcos «Luna Rossa» y en el interior, butacas y algunos detalles personalizables. No se sabe el precio con el que Alfa Romeo vendió las 10 unidades, pero no debe haber sido muy accesible. Felices ellos…




