Volvo se hizo mundialmente conocida, principalmente, por su dedicación a la seguridad de sus vehículos, innovando permanentemente, creando soluciones luego adoptadas por el resto de la industria, y reconocida como «los autos más seguros del mundo». Claro, un título marketinero; no me animaría a colocarla en primera posición a nivel mundial, y quizás menos actualmente, con tantos modelos que han avanzado y mucho en la materia. Sí está claro que fue una de las pioneras en la dotación de elementos de seguridad y que sus autos estuvieron mejor preparados que muchos para un eventual choque. Y otro tema fácilmente relacionable con Volvo es el de sus «cuadradas» rurales, que personalmente me encantaron siempre. Seguramente la 850 fue una de las primeras en abandonar ese formato tan cúbico, y tan elogiado, al mismo tiempo.
Sin embargo, la industria automotriz ha cambiado tanto en los últimos años (como nunca en su historia, y seguirá ocurriendo con mayor velocidad), que hoy no debería llamar la atención el título, por más que se trate de las icónicas rurales Volvo. Hoy Ferrari venderá un modelo eléctrico, tiene un «SUV», LAmborghini también, Alfa Romeo vende más SUVs que deportivos, Lotus vende un SUV eléctrico, y así varias situaciones impensadas hasta no hace mucho tiempo. Pero lo cierto es que el Director Ejecutivo de la marca sueca (perteneciente a la china Geely) ha expresado que «buscarán mayor beneficio comercial, y a este lo dan los SUVs y no las rurales». Lo hizo en la presentación del nuevo ES90, el reemplazo eléctrico del S90, ya no sedán, sino más cercano al mundo fastback. Una pena, pero parece que no tendremos más rurales Volvo.



